Algunas mujeres prefieren el aspecto bien afeitado, ya que lo encuentran más atractivo e higiénico. Otros se sienten atraídos por la barba incipiente o abundante, asociándola con masculinidad, aspereza o madurez. Es posible que algunas mujeres no tengan ninguna preferencia y se centren en otros aspectos de la apariencia y personalidad del hombre.
En última instancia, el mejor enfoque para un hombre es elegir un estilo con el que se sienta seguro y cómodo, y que se adapte a sus características y estilo de vida individuales.