1. Limpieza y humectación suave: Evite el roce duro o el soplado excesivo, ya que esto puede irritar los pasajes nasales y causar daños. En su lugar, sopla suavemente la nariz una fosa nasal a la vez. Los aerosoles o enjuagues nasales salinos son excelentes para hidratar y aflojar la mucosidad.
2. Lavado de manos adecuado: Sus manos son el vector principal para introducir gérmenes en su nariz. Lávese las manos con frecuencia y a fondo con jabón y jabón, especialmente después de estar en lugares públicos, antes de tocar la cara y después de soplarte la nariz.
3. Evite los irritantes: Minimice la exposición al humo, los contaminantes, los alérgenos (como el polen y el polvo) y el aire seco, ya que pueden irritar los pasajes nasales y hacerlos más susceptibles a la infección. Considere usar un humidificador en ambientes secos.