Si bien no hay un gen único que controle la textura del cabello, la investigación sugiere que genes como TCHH, EDAR, FGFR2 y WNT10A juegan un papel importante. Estos genes influyen en la producción de proteínas que afectan la forma y la estructura del folículo piloso. Un folículo más plano y elíptico tiende a producir cabello más rizado, mientras que un folículo redondo generalmente da como resultado un cabello más recto.
La distribución de diferentes texturas del cabello en diversas poblaciones es el resultado de procesos evolutivos complejos, incluida la adaptación a diferentes climas y entornos. Por ejemplo, el cabello rizado puede haber proporcionado una ventaja en los climas más calientes al crear una capa aislante que proteja el cuero cabelludo del sol.