* Reflexión: La luz rebota en la superficie de la joya. Una superficie lisa y muy pulida refleja la luz de una manera más organizada, creando un reflejo más brillante y definido.
* Refracción: La luz entra en la joya y se curva al pasar del aire (u otro medio) hacia el material más denso de la gema. La cantidad de flexión depende del ángulo de incidencia y del índice de refracción de la gema.
* Dispersión: Los diferentes colores de luz se desvían en ángulos ligeramente diferentes cuando se refractan. Esto se llama dispersión y es lo que crea el "fuego" o destellos parecidos a un arco iris en piedras preciosas como los diamantes.
* Reflexión Interna: Una vez dentro de la joya, la luz rebota en las superficies internas. Una joya bien tallada está diseñada para maximizar la reflexión interna, manteniendo la luz atrapada en el interior y rebotándola hacia afuera a través de la parte superior de la piedra. Esto es lo que da brillo a una joya.
* Color: Ciertas joyas tienen la composición química para absorber ciertas longitudes de onda de luz y reflejar las longitudes de onda restantes dando a las joyas su color.
* Brillo: El brillo describe la forma en que la luz interactúa con la superficie de un mineral o gema. Está determinado por el índice de refracción, la transparencia y la textura de la superficie del mineral.
Entonces, en resumen, las joyas brillan debido a su capacidad para reflejar, refractar, dispersar y reflejar internamente la luz, y el brillo determina la calidad de la luz reflejada.