* aumento de peso: El embarazo generalmente conduce a un aumento de peso, y parte de ese peso se puede distribuir al trasero y a los muslos.
* Retención fluida: Durante el embarazo, el cuerpo conserva más líquido, lo que puede contribuir a una apariencia más completa.
* Cambios hormonales: Las hormonas como la relaxina pueden aflojar ligamentos y juntas, incluidas las del área pélvica, lo que puede afectar la forma y el tamaño del trasero.
* Almacenamiento de grasa: El cuerpo almacena grasa en preparación para la lactancia materna, y parte de esa grasa puede almacenarse en el trasero.