1. Identifique los desencadenantes:
* Presta atención: El primer paso más crucial es darse cuenta de * cuando * y * por qué * te muerdes los labios. Mantenga un diario o una nota mental durante unos días:
* Hora del día: ¿Cuándo es más probable que lo hagas?
* Situación: ¿Estás trabajando, viendo televisión, hablando con alguien o te sientes estresado?
* Emociones: ¿Qué sientes cuando te muerdes los labios (ansioso, aburrido, estresado, nervioso, reflexivo)?
* Sensaciones físicas: ¿Están tus labios secos, agrietados o escamosos, haciendo que quieras elegirlos?
2. Romper el ciclo:
* Barreras físicas:
* bálsamo labial/chapstick: Mantenga sus labios hidratados constantemente. El sentimiento resbaladizo puede disuadir a la mordida. Elija un sabor o aroma que disfrute para que sea aún más atractivo aplicar.
* Bálsamo/máscara de labios gruesos: Use un bálsamo labial o máscara labial grueso y emoliente, especialmente de noche. Esto puede proteger tus labios y ayudarlos a sanar.
* lápiz labial/brillo de labios: Usar lápiz labial o brillo de labios puede hacerte más consciente de tus labios y menos probabilidades de morderlos.
* chicle/caramelo duro: Le da a tu boca algo más que hacer. Tenga en cuenta el contenido de azúcar y la salud dental.
* juguetes inquietos: Divida su energía nerviosa a una hilandera inquieta, una bola de estrés u otro juguete inquieto para mantener las manos ocupadas.
* Comportamientos de conciencia y reemplazo:
* check-insk-ins: Establezca recordatorios en su teléfono o use señales visuales (notas adhesivas) para solicitarle que se registre con usted y sus labios durante todo el día. Pregúntese:"¿Estoy mordiendo mis labios ahora mismo?"
* Acciones sustitutivas: Cuando sientas la necesidad de morderse los labios, inmediatamente haz algo más:
* Beber agua
* Masajea tu mandíbula
* Presione su lengua contra el techo de su boca.
* Apriete y libera tus puños.
* Respira hondo.
* Estirar.
3. Dirección de causas subyacentes:
* Manejo del estrés: Si el estrés es un gran desencadenante, encuentre formas saludables de manejarlo:
* Ejercicio: La actividad física es un gran alivio del estrés.
* Meditación/atención plena: Incluso unos minutos de meditación diaria pueden ayudar.
* Ejercicios de respiración profunda: Practique la respiración profunda y diafragmática para calmar su sistema nervioso.
* pasatiempos: Participe en actividades que disfrute para distraerse del estrés.
* Terapia: Si el estrés o la ansiedad son abrumadores, considere hablar con un terapeuta.
* Entrenamiento de reversión del hábito: Esta es una técnica terapéutica diseñada específicamente para romper hábitos como la mordedura de labios. Implica:
* Entrenamiento de conciencia: Estar muy consciente del comportamiento (como se describe anteriormente).
* Capacitación de respuesta competitiva: Identificar un comportamiento que es incompatible con la mordedura de labios (por ejemplo, apretar los puños, presionar la lengua al techo de su boca) y practicarlo cada vez que sienta la necesidad de morder.
4. Curación y prevención:
* sanar los labios dañados:
* Exfoliar suavemente: Si sus labios están agrietados o escamosos, exfolíe suavemente con un cepillo de dientes suave o un exfoliante labial. No exagere, ya que esto puede irritar aún más sus labios.
* Evite elegir: Resista el impulso de elegir cualquier piel suelta.
* Hidratación: Beba mucha agua para mantener su cuerpo hidratado.
* Refuerzo positivo: Recompénsese por pequeños éxitos. Cada vez que resistes con éxito el impulso de morder tus labios, reconocerlo y darte una recompensa pequeña y saludable.
5. Sea paciente y persistente:
* Toma tiempo: Romper un hábito requiere tiempo y esfuerzo. No se desanime si se desliza.
* La consistencia es clave: Cuanto más consistentemente practique estas estrategias, más probabilidades tendrá de tener éxito.
* No te rindas: Si un método no funciona, intente otro.
Cuándo ver a un profesional:
* Si ha probado estas estrategias y todavía está luchando por dejar de morder sus labios, o si el comportamiento está afectando significativamente su vida, considere consultar a un terapeuta o un dermatólogo. Pueden proporcionar orientación y apoyo personalizados. Un terapeuta puede ayudarlo a identificar y abordar problemas emocionales subyacentes, mientras que un dermatólogo puede ayudarlo a cuidar sus labios y descartar cualquier condición médica.
¡Buena suerte! Con conciencia, esfuerzo y paciencia, puedes romper este hábito.